El corazón me pulsa con alivio cuando encuentro que aún hay periodistas que saben amar y transmitir con sentimiento el divino evangelio del fútbol. No son muchos y quizá hablar de periodistas es demasiado amplio, debería remitirme a algunos columnistas que andan allí resistiéndose a la extinción. Encuentran la metáfora adecuada para describir el pase exacto que hizo Xavi en el partido del domingo o aquella sonrisa esperanzadora que acompañaba la magia del hoy apagado Ronaldinho o del ya retirado Ronaldo. Son pocos pero existen.
Pese a lo que muchos digan, suelen ser comentaristas con mucha más cultura que los periodistas que han convertido las secciones culturales en secciones de espectáculos. Escriben mejor que algunos editorialistas y son más analíticos que nuestros miopes programas televisivos. Para los que no crean que pueda encontrarse una mente importante en el fútbol, anden a buscar a César Menotti.
Esas rarezas se suelen encontrar en las columnas de opinión y casi nunca en los reportajes. Estos son otros terrenos de juego en los que las directivas y los representantes pulsan para elevar la cotización de camisolas. El periodista opta por exaltar al vencedor, humillar y hundir al vencido e ignorar a cualquier equipo que no tenga posibilidad en la tabla o en el mercado de invierno. No importa que esos equipos logren hazañas, que pierdan dando espectáculo, simplemente son invisibilizados. Para los grandes clubes siempre hay titulares, notas elaboradas para hablar de nada o llenas a base de rumores y grandes fotografías; no importa que jueguen a nada o que metan 11 jugadores en su portería.
Esos periodistas deportivos son los que en el plano político se ensañan en contra de un partido con tal de ganar puntos con el rival y apuntarle a un puesto de vocería o de jefe de comunicación. Esos periodistas mueren por su propia mano, nadie les cree nada. Uno entiende que la supuesta polémica que crean no es más que un tapón para su vacío (véase Cronómetro en ESPN) o un trabajo para su bolsillo.
Las buenas crónicas y los buenos comentarios nunca los he encontrado en éste país dónde el periodismo deportivo está marcado por las rabietas, los chistes nada graciosos, el exceso de anécdotas y la obsesión con las estadísticas. No es que yo sea un criollo más ensoñado con Europa pero para ser justos también debo preguntarme, ¿cómo hacer una bella crónica sobre un primitivo encuentro del fútbol nacional? Tendríamos que remitirnos a describir pelotazos de potería a portería y muchas jugadas de tortuga. En parte entiendo a esos comentaristas.
Leer una buena nota sobre los partidos del domingo siempre es tan bueno como encontrar alguien con quien sostener una conversación inteligente sobre fútbol (conversaciones que no rayen en el común: Cristiano es mejor que Messi), ambas cosas se convierten en una extensión del juego, del espectáculo. Me quedó acá a esperar el próximo buen partido, el próximo buen texto.
Una muestra de ese espíritu deportivo digno de rescatar pueden encontrarla acá en El Buen Fútbol.

Gabriel, te saluda Jairo Martínez, de ELBUENFÚTBOL*. Me encontré tu blog por referencia al sitio. No tengo nada más que decir gracias, muy generosa tu opinión. Cuando lo desees por allá o por acá nos leemos. Un gusto eh!
ResponderSuprimirSaludos Gabriel, muy de acuerdo con tus opiniones, yo agregaría a Cruyff como esos sobre los que se pueden leer cosas bárbaras en cuanto a fútbol. Yo también soy guatemalteco y he sufrido el tedio que significa escuchar partidos narrados por varios de los narradores de los de acá, esas referencias a partidos viejísimos de la Selección Nacional, esas frasecitas tipo "despeja la zaga" o "sacando agua del pozo" y, peor aún, esos goles sin narrar porque en lugar de eso estaban anunciado alguna mierda de Telepromos.
ResponderSuprimirEn fin, te invito a echarte una vuelta por mi blog futbolero que combina de todo un poco, haber qué te parece.
http://algollaplayera.blogspot.com/
Jairo: el gusto es mío, gracias por visitar este espacio y sí, seguramente no seguiremos leyendo.
ResponderSuprimirNeglidín: ya me he metido unas cagadas de risa con algunas anécdotas en tu blog. Por allí estaremos también leyendo siempre.